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24 de enero de 2011

T U PALABRA... MI VOZ



EL PREMIO ES VUESTRO INTERÉS


Cuando piensas que no puede ser o que, si lo es, no puede ser para ti... la vida te regala momentos que, por inusuales,  te asombran…
Y descubres… y aprendes… que esa misma vida -esa que en otros momentos gira su cara- te reserva, de vez en cuando, alguna sorpresa...
Y sientes que merece la pena atesorar esos momentos...
Y sientes –sabes- que debes paladear... saborear cada uno de esos instantes tan sonoramente cálidos que se acercan a ti….
Hace poco, muy poco,  fue una especial carta que, con títulos de novelas, alguien escribió a los Reyes Magos…
Hoy, apenas unas horas antes, humeando aún la alegría, ha sido la mención de que este sencillo e iniciático blog que intento escribir y construir es un BLOG con ESTILO.
No sé si lo es...
No sé si lo tiene…
Quizá le falte tiempo y dedicación…
Quizá, ¡seguro!, le falte un poco de mucho y un mucho de todo…
Pero… con independencia de ello y como principiante que soy, es un premio –así lo siento, así lo vivo- que alguien que cultiva este “género” y que lo hace como lo hace –GRACIAS CARMEN- así lo considere...
Por vuestra opinión...
Por vuestra indulgencia...
Por vuestro interés...
Una vez más...
GRACIAS

10 de enero de 2011

FRACASO

No resulta fácil asimilar que nos equivocamos.
Que somos falibles lo sabemos.
Que tropezamos y caemos y hundimos las manos en el fango de nuestra miseria, hasta sacarlas manchadas de nosotros mismos… también... También lo sabemos...
Como percibimos y sentimos y aprendemos, de la peor manera posible, a veces de la única manera posible,  que hemos de levantarnos y seguir... Lamiendo y relamiendo las heridas.... una y otra vez, sin descanso, sin tregua... Deseando, casi rogando, que asome la cicatriz capaz de secar la llaga por donde escapa el dolor… la culpa...
Pero conocerlo no asegura la respuesta ni proporciona la solución.
No es fácil.... No resulta fácil…
Y un buen día, acostumbrado a "pensar" TODO... todos y cada uno de los actos, propios y ajenos.... Habituado a vivir analizando, desmenuzando, desentrañando las causas y las consecuencias, calibrando los riesgos....
Habituado a vivir sin vivir…
Un buen día, hastiado de no ver el horizonte sino sólo el tramo, la piedra del camino donde asentar el pie para no caer… un día, ¿por qué? “oh por qué!! hastiado de tanto hastío, levantas la mirada y decides, crees, sientes, que es la hora, que ha llegado la hora de no pensar… que ha llegado ya el tiempo de ver el camino en su grandeza, en su magnitud…  el tiempo de abandonar el paso corto, de dejar de ver cada una de las huellas marcadas y descubrir el recorrido, el paisaje entero.
Decides… crees… sientes… que ha llegado el tiempo de vivir….
Y esa única vez en que cambias el patrón del viaje, esa vez única te mira a la cara y con el revés te da una bofetada  tan cruel que restalla en el alma.
Esa vez única descubres, triste y dolorosamente, que escogiste el camino equivocado… que el camino no es para ti…. Que ese no es tu camino… ni es tu forma de caminar…. Y que ese esbozo de pasos no son sino una ilusión, vana y estéril… Y debes desandar lo andado, destruir lo construido y empezar desde el más silencioso y frío de los principios, el del error… el de la incertidumbre…. el del desconcierto…. Vacío y soledad a manos llenas…
Y aún peor, por ignorancia dejaste que te acompañaran, que recogieran tu mano, que tiraran de ti hacia delante, sin saber que no hay manos para ti… Que no te toca… Que no debes…. Sin saber, sin imaginar, que tus pasos no tienen sombra… no ahora... Que de momento no deben tener sombra ni calor que los cobije…
Sin saber que no basta con haber aplacado la tormenta, ni hacer enmudecer al silencio, ni apagar el fuego en que te abrasas.
Esa única vez  descubres que tu senda debe ser estrecha, para caminar solo….
Descubres, incluso, que no ha de haber senda siquiera… Que lo adecuado, lo que tu vida te tiene reservado, es construirla, con las manos desnudas, con la voz desnuda, con el ansia desnuda y ahogada... 
Porque para eso quedaste anclado en un tiempo de vacío y soledad a manos llenas…
Porque para eso necesitaste tú solo, sólo tú, poner cada una de esas nuevas piedras que habían de hacer camino….
Porque para eso, una vez colocadas, una vez ensambladas con la voz de desierto que alguien dejó para ti, debiste examinarlas, una y mil veces, cien mil más…. hasta analizarlas, desmenuzarlas, desentrañarlas... hasta averiguar, lenta, inexorablemente, una vez más, donde asentar el pie para no caer y si caes… hacerlo sólo.