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28 de diciembre de 2011

SIGUE...


El más terrible de todos los sentimientos es el sentimiento de tener la esperanza muerta"
-Federico García Lorca-   



Detiene el paso… Mete la mano en los bolsillos del alma… Levanta la mirada y mira… hacia dentro, hacia fuera y al hacerlo se pregunta por qué la vida de algunos parece truncada… castrada. Incapaz de mirar hacia delante, de sentir algo que no sea el vértigo de la supervivencia… Lastrada con el fantasma de unos labios que busca en todos los labios y no encuentra en ninguno… En silencio cree escuchar, apenas, el taconeo, el trastabilleo renqueante de unos pasos huyendo… Sólo intuye el eco desconocido, por lejano, por extraño, de una calle sin ida, sin vuelta…  el limbo retorcido de un paraíso perdido…  Una sombra prendida –prendada- de un alud de recuerdos despeñados…

Pero la Vida sigue. Perpetúa su curso… Lanza sus pasos al frente, sin detenerse, caminando por el filo de tardes saciadas de frío y velos de besos dormidos en el recuerdo… A veces… gira la cara… cambia de acera… niega el saludo… Continúa… Sin mirar atrás… Alimentándose a sí misma… con las almas de los que quedaron un paso atrás… Satisfecha. A veces… cierra los ojos... aprieta los dientes… acomoda el paso, la carga, pero no retrocede… Avanza…Sin detenerse… Nunca… Sin esperar a nadie… Jamás…Sigue… Sólo sigue… A pesar de todo… de todos… Sigue…


18 de septiembre de 2011

EL PUENTE DE LOS EXTRAÑOS



Y así acabó todo o quizás así hubiera debido acabar todo. Nunca pudo llegar a saberlo. La tarde tranquila. El sol, pendiente aún de refugiarse en el ocaso de sus horas, empezando a cargar con el peso del atardecer. Y él… Él con paso lento. Suave. Sin prisas. Dejando que cada paso se sucediera a sí mismo en una intermitente sucesión de huellas sin dueño. Un rítmico goteo de voluntades anónimas que le conducía, al amparo de la liviandad de los primeros días de otoño, sin rumbo fijo ni destino final. Una imperceptible brisa mecía sus recuerdos arrinconados en forma de hojas muertas. Pero él no lo sabía. Lo desconocía. Sólo caminaba, tranquilo, como la tarde. Sólo paseaba su soledad sin amargura. Sin percibir el vacío que contagiaba cada movimiento. La dulce inercia de saberse solo, de vivirse solo. El sosegado ejercicio de digerir que nadie le esperaba y a nadie importaba. Como sentía él. Nadie importaba. A nadie esperaba...

A veces hacía un alto en el camino. Llevaba unos años notando que el tiempo se abrazaba a él en un gesto de surcos y arrugas mimosas. Necesitaba ese pequeño alto. Detenía el paso. Levantaba la vista y observaba. No sabía bien qué. Miraba, sin ver. Buscando sin buscar. Y en cada acechanza, en cada mirada, encontraba siempre la niebla del pasado.
¿Continuará?...

12 de abril de 2011

AROMAS


                                          
                                         

24 de enero de 2011

T U PALABRA... MI VOZ



EL PREMIO ES VUESTRO INTERÉS


Cuando piensas que no puede ser o que, si lo es, no puede ser para ti... la vida te regala momentos que, por inusuales,  te asombran…
Y descubres… y aprendes… que esa misma vida -esa que en otros momentos gira su cara- te reserva, de vez en cuando, alguna sorpresa...
Y sientes que merece la pena atesorar esos momentos...
Y sientes –sabes- que debes paladear... saborear cada uno de esos instantes tan sonoramente cálidos que se acercan a ti….
Hace poco, muy poco,  fue una especial carta que, con títulos de novelas, alguien escribió a los Reyes Magos…
Hoy, apenas unas horas antes, humeando aún la alegría, ha sido la mención de que este sencillo e iniciático blog que intento escribir y construir es un BLOG con ESTILO.
No sé si lo es...
No sé si lo tiene…
Quizá le falte tiempo y dedicación…
Quizá, ¡seguro!, le falte un poco de mucho y un mucho de todo…
Pero… con independencia de ello y como principiante que soy, es un premio –así lo siento, así lo vivo- que alguien que cultiva este “género” y que lo hace como lo hace –GRACIAS CARMEN- así lo considere...
Por vuestra opinión...
Por vuestra indulgencia...
Por vuestro interés...
Una vez más...
GRACIAS

10 de enero de 2011

FRACASO

No resulta fácil asimilar que nos equivocamos.
Que somos falibles lo sabemos.
Que tropezamos y caemos y hundimos las manos en el fango de nuestra miseria, hasta sacarlas manchadas de nosotros mismos… también... También lo sabemos...
Como percibimos y sentimos y aprendemos, de la peor manera posible, a veces de la única manera posible,  que hemos de levantarnos y seguir... Lamiendo y relamiendo las heridas.... una y otra vez, sin descanso, sin tregua... Deseando, casi rogando, que asome la cicatriz capaz de secar la llaga por donde escapa el dolor… la culpa...
Pero conocerlo no asegura la respuesta ni proporciona la solución.
No es fácil.... No resulta fácil…
Y un buen día, acostumbrado a "pensar" TODO... todos y cada uno de los actos, propios y ajenos.... Habituado a vivir analizando, desmenuzando, desentrañando las causas y las consecuencias, calibrando los riesgos....
Habituado a vivir sin vivir…
Un buen día, hastiado de no ver el horizonte sino sólo el tramo, la piedra del camino donde asentar el pie para no caer… un día, ¿por qué? “oh por qué!! hastiado de tanto hastío, levantas la mirada y decides, crees, sientes, que es la hora, que ha llegado la hora de no pensar… que ha llegado ya el tiempo de ver el camino en su grandeza, en su magnitud…  el tiempo de abandonar el paso corto, de dejar de ver cada una de las huellas marcadas y descubrir el recorrido, el paisaje entero.
Decides… crees… sientes… que ha llegado el tiempo de vivir….
Y esa única vez en que cambias el patrón del viaje, esa vez única te mira a la cara y con el revés te da una bofetada  tan cruel que restalla en el alma.
Esa vez única descubres, triste y dolorosamente, que escogiste el camino equivocado… que el camino no es para ti…. Que ese no es tu camino… ni es tu forma de caminar…. Y que ese esbozo de pasos no son sino una ilusión, vana y estéril… Y debes desandar lo andado, destruir lo construido y empezar desde el más silencioso y frío de los principios, el del error… el de la incertidumbre…. el del desconcierto…. Vacío y soledad a manos llenas…
Y aún peor, por ignorancia dejaste que te acompañaran, que recogieran tu mano, que tiraran de ti hacia delante, sin saber que no hay manos para ti… Que no te toca… Que no debes…. Sin saber, sin imaginar, que tus pasos no tienen sombra… no ahora... Que de momento no deben tener sombra ni calor que los cobije…
Sin saber que no basta con haber aplacado la tormenta, ni hacer enmudecer al silencio, ni apagar el fuego en que te abrasas.
Esa única vez  descubres que tu senda debe ser estrecha, para caminar solo….
Descubres, incluso, que no ha de haber senda siquiera… Que lo adecuado, lo que tu vida te tiene reservado, es construirla, con las manos desnudas, con la voz desnuda, con el ansia desnuda y ahogada... 
Porque para eso quedaste anclado en un tiempo de vacío y soledad a manos llenas…
Porque para eso necesitaste tú solo, sólo tú, poner cada una de esas nuevas piedras que habían de hacer camino….
Porque para eso, una vez colocadas, una vez ensambladas con la voz de desierto que alguien dejó para ti, debiste examinarlas, una y mil veces, cien mil más…. hasta analizarlas, desmenuzarlas, desentrañarlas... hasta averiguar, lenta, inexorablemente, una vez más, donde asentar el pie para no caer y si caes… hacerlo sólo.