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20 de diciembre de 2010

MAGIA

Hace tiempo niña, quizá demasiado, que tu nombre no sabe a mar, ni deja en el aire, revoloteando, el aroma de días y manos. Esas manos, las tuyas, que sirvieron para ceñir la luz, para enhebrarla a tu lado…

Hace tiempo, niña, que las olas perdieron su memoria… que olvidaron el camino que lleva desde el abismo al puerto de tu pecho, donde dibujé estelas para ti, donde abandoné aquellos besos…

Hace tiempo niña, quizá demasiado, que la marea confusa del alma sólo me devuelve el murmullo, el arrullo de las horas desiertas, vacías de magia. Esa magia, la tuya, donde inventabas para mí el viento, la tormenta que perlaba mis minutos, el torbellino, la paz, hasta los pliegues de tu cuerpo…

Hace tiempo, niña, que el mar se olvidó de ser mar para ser océano… que ya no quiere bañar las playas donde alojo mis abrazos, donde moran las caricias dormidas, el tesoro de tus dedos reposados…

Hace tiempo niña, quizá sí, que el olvido pronunció mi nombre y en cada una de sus letras, desmadejadas, tejió el silencio donde varar los restos de un naufragio… el del aire… el de las horas…. el de las olas perdidas… la magia ahogada de tus pasos…

Hace tiempo niña, quizá sí, quizá demasiado, empezó a dolerme el mar que no sabe a mar y quiso ser océano...

1 comentario:

  1. Cuando aprendes a vivir desde el corazón, la vida se convierte en pura MAGIA.

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