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1 de noviembre de 2010

OJALÁ



Ojalá fuera cierto que tu voz sonara eterna
y que eterna vagara
caracoleando entre mis dedos infinitos.
Mis dedos buscando el refugio
de tus dedos.
Mis manos tropezando en la quimera
de tus manos imposibles.

Ojalá este crepúsculo de dedos y manos perdidas
ciñera entre sombras perpetuas
las horas y los días perpetuos
que anidaron entre tu sonrisa y tu pecho.
Quizás las mismas horas mágicas,
los mismos días baldíos
las mismas noches desiertas
que tengo para darte.

Ojalá fuera cierto que tu voz rasgara
el paisaje de este abril
cansado de ser otoño,
saciado de tanto páramo callado,
tanto erial de silencio,
tanta nube de almas abatidas
entre desganas y quebrantos.

Ojalá hubiera un tiempo para huir,
para espantar esta plenitud de arena esquiva,
ese mismo frío recluso,
cautivo de tus ojos de miel.

Ojalá tus labios fueran siempre senda
donde abismar esta locura triste,
esta dulce condena prohibida,
inconfesada como tú.

1 comentario:

  1. Ojalá que allá en otro mundo, en vez de infierno encuentres gloria...y que una nube de tu memoria me borré a mí...ojalá.

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