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1 de noviembre de 2010

AUSENCIA


Dime…
¿Cuánto dolor cabe en un verso herido…?
¿Cuánto en el hueco vacío
de mis manos vacías…?
¿Cuánta tristeza en esta palabra triste…?

Y mi alma se vuelve ti
hacia la luz
de esta noche eterna
que se enciende,
perpetua,
si tú no estás,
que centellea
distinta
si no estás tú.

Y ese helado viento de mi cama,
meciendo tu ausencia
entre estas recientes sábanas
de tinieblas y olvido.

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