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30 de noviembre de 2010

LLUVIA

Llueve.
Dentro y fuera.
Cae en la calle
como si cayera sobre la vida.
Cae sobre la vida,
como si empapara el alma…
en una derrota continua,
perlándola
con esa indescriptible tristeza
extrema.
Es una lluvia fina…
mansa…
recogida…
Es una lluvia de silencio.
De colores mudos.
De voces devoradas.
Es una lluvia ciega.
Sin esperas.
Sin camino.
Sin lluvia.
Un silencio errante
y las gotas,
las voces,
los pasos de la calle
apagados,
sin luz,
sin rumbo,
turbios,
sin sonido.

24 de noviembre de 2010

SOLEDAD

Hay soledades de andar por casa.
Fatuas, banales, meras inapetencias, pequeños vacíos moldeables en el tiempo.
Hay soledades que te escupen a la cara nada más verte.
Soledades que, mientras te miran, de frente, a los ojos, te hunden las manos en el corazón hasta sangrarte, hasta retorcer los rastrojos a que ha quedado reducida tu alma. Que te niegan la vida. Que te asaltan de costado hasta herirte.
Hay soledades que pronuncian tu nombre con derecho propio, que te tutean porque son más que tú, porque eres, al fin y al cabo, nada, un paréntesis, una incógnita, un ejercicio.
Hay soledades que distorsionan, que contorsionan los cimientos donde creías amarrar tu vida hasta fundirlos en negro.
Esa es la peor, la más dura, irreverente e irrespetuosa...
Esa, la soledad del alma.

21 de noviembre de 2010

Fragmento


Otros, como él, simplemente, se abandonaron, resignados, a esa especie de conjuro místico que suponía notar la lluvia empapando la ropa, el cuerpo, los folios en blanco en los que había estado escribiendo un nuevo poema, o quizás fuera el mismo poema de siempre, la misma y única palabra en que se redimen todas las palabras.

19 de noviembre de 2010

Tiempo


Tiempo perdido. Tiempo ausente. Tiempo escapándose, desgranándose entre las manos, evaporándose entre los dedos...

14 de noviembre de 2010

TIEMPO DE SILENCIO.

Sin querer... sin pretender.... sin conciencia ni consciencia.... pero, lamentablemente, de forma real, la INDISCRECCIÓN es una enfermedad de la que no se libran ni, tan siquiera, los discretos.
El único tratamiento adecuado... el único remedio posible es... el SILENCIO.
Silencio para no serlo.
Silencio para curar.
Silencio para vagar por los errores, propios, siempre....
Silencio para aprender...
De los demás...
De aquellos que mostraron el camino...
De aquellos que tendieron la mano...
Ahora....hoy.... quizás, sea tiempo.....
TIEMPO DE SILENCIO.

1 de noviembre de 2010

GEOGRAFÍA


Amo la selva profunda de tus manos
y el inmenso plenilunio marrón de tus ojos.

Amo la tierra y la noche
en que escondes tu cuerpo,
y el alba húmeda y brillante de tus labios
escarchando mis mañanas.

Amo el vuelo rasante de tu voz
acariciando la memoria intensa,
los pliegues
del alma en que te guardo.

Amo el horizonte de tu piel,
el tacto suave,
la firme levedad de tu presencia infinita.

Amo el color de tu palabra perfecta
y el perfil del crepúsculo sobre tus pasos
dibujando nuevas lunas,
dibujando una eternidad
de lunas llenas.

LA NOCHE


La noche extiende sus manos
serenas y ambiguas
como el lago
sereno y azaroso
de tus ojos de miel.

La noche derramando
un pálpito de voces
perdidas,
prendidas
de la memoria
de tus labios deshojados
con ese sabor a mar de otros tiempos,
de otras olas
que empaparon
el alma que te regalo.

La noche descolgando
dibujando
una estela de nubes mudas ante ti,
dibujando
un paraíso de lunas yermas

DÓNDE


Dónde llevaste tu sonrisa y tu luz
nimbadas de olvido,
perladas de noches sin umbral
ni principio,
sin estrellas fugaces
sin universos fugitivos

En qué campos de otros brazos
sembraste y recogiste mi tristeza
tan llena de ti.

En qué rendido océano
descansarán ahora mis pasos,
el arrullado recuerdo
de las mil playas
de tu cuerpo
donde sofoqué la voz,
donde sumergí la vida,
la palabra
de este amor huido...

Dónde ahogaste, niña, esa sonrisa
que es mi paz
y mi batalla,
mi amanecer perdido.

En qué abismo escondiste tus labios
y hallé tembloroso
la ausencia
de este tiempo sin nombre
que no es mío
que no es tuyo.

OJALÁ



Ojalá fuera cierto que tu voz sonara eterna
y que eterna vagara
caracoleando entre mis dedos infinitos.
Mis dedos buscando el refugio
de tus dedos.
Mis manos tropezando en la quimera
de tus manos imposibles.

Ojalá este crepúsculo de dedos y manos perdidas
ciñera entre sombras perpetuas
las horas y los días perpetuos
que anidaron entre tu sonrisa y tu pecho.
Quizás las mismas horas mágicas,
los mismos días baldíos
las mismas noches desiertas
que tengo para darte.

Ojalá fuera cierto que tu voz rasgara
el paisaje de este abril
cansado de ser otoño,
saciado de tanto páramo callado,
tanto erial de silencio,
tanta nube de almas abatidas
entre desganas y quebrantos.

Ojalá hubiera un tiempo para huir,
para espantar esta plenitud de arena esquiva,
ese mismo frío recluso,
cautivo de tus ojos de miel.

Ojalá tus labios fueran siempre senda
donde abismar esta locura triste,
esta dulce condena prohibida,
inconfesada como tú.

DERROTA


He pensado demorarme…
anclarme a los ribazos del camino,
Quizás… quebrar la noche
en parvos pedazos,
emboscar tu nombre…quizás…
como se ocultan las sombras
en las sombras anónimas
de esta noche mil veces fragmentada.

Busco y busco
perfilando el alma entre los restos
dormidos
de aquel naufragio de siglos
que desfilaron como minutos,
azules como tu nombre
emboscado en el talle del silencio.

Y en cada presencia suya,
en cada ausencia tuya
encuentro los retales de un dios
desconocido,
procurando zarpazos
en medio de la derrota  más inaudita,
abatiéndose entre penumbras
de una noche que no es noche
sino mosaico
de almas vencidas
por el silencio
de un dios que no existe.

TU NOMBRE



Tu nombre es azul
como el mar y el cielo inmenso
que vive agazapado
entre las aguas de tu voz.

Salpicado de nubes,
tu nombre
viene
y va
acunado por el viento
que peina de negro
la noche inmensa que duerme en tu pelo.

Tu nombre es un susurro.
apenas un murmullo
de algodón
embarcado en la marea
de mis manos inquietas.
Apenas un rumor de almas
que las olas abandonan en la orilla
de tus labios de brillo y sal.

Tu nombre me abraza
como si quisiera ahogarme
y en ese desvanecido abrazo
restalla el latido pausado
del murmullo,
de las nubes
y me bebo el mar entero
a que me sabe
cada letra azul de tu nombre.

DISTANCIA


Cúanta tristeza de horas de humo y ceniza,
abrazando,
encadenando el silencio
recién hilvanado
de nuestras voces prisioneras.

Cúanta esperanza ahogada,
perdida
en el regazo tardío
de la espera
de tu cuerpo acarambanado,
preludio fugaz
de tus ojos de arena y niebla.

Cúanta tristeza de horas marchitas,
aborto y penumbra de palabras
apenas pronunciadas,
apenas tejidas
en la urdimbre de una historia
desnuda y distante
como la orilla desnuda
de nuestras manos vacías.

EN ESTE MAR..

En este mar de espumas y derivas,
de barcos heridos y bajíos imposibles
donde las sombras de todas las almas
abrazan tu huella
apenas desvanecida
en el alma de arena
de este mar esquivo.

En este mar de dudas y nieblas,
de errantes piratas sin sueño,
donde todas las olas de este mundo
oscilan
silentes
amontonando silencios
apenas pronunciados.

En este mar de soledades y estrépitos
donde la ceniza es penumbra de hojas muertas
quebrando la cintura
de tu recuerdo
apenas dormido
en el nido de arena
de este mar de orillas infinitas.

En este mar de proas veladas
ya no te encuentro,
ya no advierto el surco,
la estela mil veces escrita
con la sangre
de tu voz recién peinada.

CONMIGO

Si pudiera quebrar de tu dolor
ese terrible látigo de carne y sal terrible
que te tortura
y me tortura desde dentro de la sangre,
desde el centro mismo del desierto
de tu voz.

Si pudiera arquear la espalda
de ese mar negro,
oscuro y sombrío
como la noche y la niebla
del alma
oscura y sombría
ceñida a tu aliento.

Si supiera dónde hallar la orilla
donde anclar mis manos
desnudas y errantes,
perdidas para siempre,
por siempre veladas
por la helada eternidad de los dedos de dios.

Si pudiera...
Si supiera...

Ahuyentaría el látigo,
el mar,
el velo
de este final acre y espeso
para tenerte nuevamente conmigo...

AUSENCIA


Dime…
¿Cuánto dolor cabe en un verso herido…?
¿Cuánto en el hueco vacío
de mis manos vacías…?
¿Cuánta tristeza en esta palabra triste…?

Y mi alma se vuelve ti
hacia la luz
de esta noche eterna
que se enciende,
perpetua,
si tú no estás,
que centellea
distinta
si no estás tú.

Y ese helado viento de mi cama,
meciendo tu ausencia
entre estas recientes sábanas
de tinieblas y olvido.